¿Cuál es el futuro de las Memorias de Sostenibilidad?

Jaume Fons – @jaumecologist

Consultor senior en RSE y Sostenibilidad

Cimas Innovación y Medio Ambiente  – @cimasinnovacion

Las empresas privadas, entidades públicas y administraciones son cada vez más conscientes de la necesidad de contar quiénes son, cómo trabajan y cómo gestionan los recursos con que cuentan sus organizaciones.

Hasta ahora, una de las formas más extendidas era la elaboración de una memoria de sostenibilidad, informe, o similar. Un documento en el que se daban respuesta a una batería de indicadores, más o menos extensa, centrados en los aspectos económicos, ambientales y sociales más relevantes del año.

Hace unos años (y todavía hoy) parecía importar más la cantidad que la calidad. El resultado eran unos documentos de centenares de páginas que desafiaban al lector a conseguir comprender la dimensión completa del informe. Uno tenía la sensación que, en definitiva, el mejor lugar para esconder un árbol sería un bosque.

Afortunadamente, la evolución de estos reportes de información ha cambiado. De los documentos monolíticos de cientos de páginas, la tendencia reciente es a contar más con menos. O a contarlo mejor. Acorde a las últimas directrices de GRI, es necesario explicar aquello que realmente interesa a los grupos de interés, a las partes con las que nos relacionamos.

A medida que la tecnología avanza, también lo hacen las tendencias que incorporan los actuales modelos de reporte de la sostenibilidad.

Información más organizada y accesible: se hace más fácil encontrar el dato o elemento que nos interesa, pudiendo obviar aquellos que no nos aportan nada nuevo.

Multisoporte: ya no se pública un único documento en un único formato. La información está segmentada y adaptada a diversas plataformas (web, smartphones, tabletas, redes sociales, soporte físico…)

Público segmentado: los trabajadores, los accionistas o los vecinos de la organización, por ejemplo, no van a demandar el mismo tipo de información ni la van a demandar en el mismo lenguaje. Adaptar la comunicación en función del público que acceda es una clave para garantizar que el reporte se ha llevado con éxito.

Trazable: una clave que, independientemente del soporte, debe ser prioritario en todo reporte. La información y el discurso no deben dejar lugar a duda sobre la veracidad y el origen de los datos. Que el lector entienda qué datos se le ofrece, porqué y en qué unidades es clave para que la imagen de la organización sea real, certera.

Éstas son algunos de los rasgos que definen cómo los nuevos informes de sostenibilidad pueden ayudar a difundir en qué consiste ser responsables y qué beneficios aporta. Una tarea que no es sencilla, pero sí imprescindible para conseguir una ciudadanía más proactiva y concienciada.

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