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La educación ambiental como eje central para el nuevo modelo de sociedad sostenible

El Desarrollo Sostenible se define como la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades (Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo) y trata de lograr de manera equilibrada el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente.

A pesar de que los gobiernos y las administraciones deben de ser los guardianes principales de este tipo de desarrollo, la ciudadanía tiene que formar parte e involucrarse en él, convirtiéndose en impulsora del mismo. De aquí nace el término “Sociedad Sostenible”. Pero ¿cómo podemos conseguir que nuestra sociedad sea una Sociedad Sostenible?

Gracias a los diferentes niveles de Educación Ambiental (escolar, profesional, universitario, etc.), se ha conseguido, en primer lugar, concienciar a las personas sobre los problemas medioambientales que desconocían, y en segundo lugar, generar un cambio de hábito para revertir o por lo menos disminuir esos impactos negativos en el medio ambiente. Muchos son los ejemplos que demuestran que la base para una sociedad mejor, y por lo tanto, sostenible es la Educación Ambiental:

  • Se ha promovido un consumo responsable del agua
  • Se ha promovido un uso racional de la energía
  • Se ha promovido un uso de transporte sostenible y colectivo
  • Se ha creado una cultura del reciclaje
  • Se han establecido medidas contra el Cambio Climático

Sin olvidar que hay que seguir formando en esos hábitos ya conseguidos, es importante marcar nuevas metas y nuevos objetivos para conseguir el fin último: Una Sociedad Sostenible.

Es por ello que en CIMAS nos hemos marcado el reto junto a ACLIMA y la red de Consorcios y Entes del Agua del País Vasco y la Agencia Vasca del Agua de concienciar a la ciudadanía mediante los diferentes niveles que contempla la Educación Ambiental sobre los CONTAMINANTES EMERGENTES.

Para ello se han realizado una serie de talleres dentro del marco del proyecto “Hábitos ciudadanos y contaminantes emergentes”. Durante la actividad el alumnado de la ESO, Bachiller y de Ciclos Formativos varios (Cuidados Auxiliares de Enfermería, Laboratorio Clínico y Biomédico, Laboratorio de Análisis y Control de Calidad, Educación y Control Ambiental, Diseño de Joyería, Anatomía Patológica, Higiene Bucodental, Atención a la Dependencia y Diseño y Amueblamiento) ha podido conocer el ciclo urbano del agua y la repercusión que nuestros hábitos tienen sobre las aguas de consumo y la red de saneamiento.

De esta manera, se ha creado un espacio de reflexión en el que el alumnado y el profesorado han analizado sus hábitos personales y ha podido contabilizar la cantidad real de productos químicos que utiliza en su día a día en los hogares y en sus puestos de trabajo. Así, han ido conociendo los diferentes tipos de contaminantes que existen y las repercusiones que cada una de esas sustancias tiene sobre la salud humana y el medio ambiente. Esta reflexión ha permitido que se comprenda que el efecto agregado de cada acción individual tiene como resultado la generación de niveles de contaminación significativos.

La idea principal de estos talleres es que el alumnado sea el eje fundamental del cambio y que sea el propio alumnado fuente de inspiración y concienciación para las personas de su entorno y con las que interactúan a diario (profesorado, familia, amistades, futuros compañeros de trabajo, etc.). De esta forma, se pretende que la problemática se vuelva más visible y que llegue a un mayor número de personas. Para orientar esta labor de concienciación, se han propuesto diferentes retos para que el alumnado pueda empezar a divulgar la información que ha recibido en los talleres.

Hoy 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental, que tiene como principal objetivo identificar la problemática ambiental tanto a nivel global, como a nivel local y crear conciencia en las personas y muy especialmente en los gobiernos en cuanto a la necesidad de participación por conservar y proteger el medio ambiente. Desde aquí queremos dar las gracias a los promotores de la iniciativa como a los centros (Egibide, La Salle y a EASO Politécnica entre otros) por vuestro interés y ganas de avanzar hacía ese futuro deseado y corresponsable. Vosotros sois el eje, ESKERRIK ASKO!

Nerea Trabudua y Joseba Larrea.

Ambientólogos y consultores en CIMAS.

#juevesostenibles | Museos sin paredes

¿Recordáis cuando, en el año 2007, la baronesa Thyssen se encadenó a los árboles del bulevares del Paseo del Prado y Recoletos? Se trataba de una concentración, convocada por la Plataforma ‘SOS Paseo del Prado’, en contra de Plan Especial del Eje Prado-Recoletos, que tendría un efecto sobre 700 árboles de aquel tramo. Pues bien, décadas antes, en los 80, aquí en Valencia la entonces concejala Carmen Arjona se opuso también a que las excavadoras terminaran con un ejemplar de encina situada al principio de la Avenida de Aragón. Años después, el consistorio estableció una protección para este árbol monumental, logrando que haya sobrevivido hasta nuestros días.

Los árboles monumentales en Valencia

Pero, ¿cómo distinguimos un árbol monumental de uno que no lo es? Aunque no deja de ser una clasificación artificial (¿qué árbol no es un monumento?) el adjetivo ‘monumental’ implica una serie de características que nos permiten detectarlos. Si acudimos a la definición de la Ley de Patrimonio Arbóreo, entenderemos que nos referimos a los árboles que tienen unas características excepcionales, diferenciadoras del resto de su especie. Por edad, por el porte, o por los “acontecimientos históricos, culturales, científicos, de recreo o ambientales ligados a ellos y a su legado”, merecen ser protegidos y conservados.

Uno de los puntos interesantes es que el carácter de ‘monumental’ goza de una protección expresa de la Generalitat Valenciana, mediante Decreto del Consell. También se pueden declarar,como tal, por los Ayuntamientos que así lo consideren. Todos los ejemplares pasan, de esta manera, a integrar el Catálogo de árboles singulares de la Comunitat Valenciana (o el catálogo local, en el caso de Ayuntamientos) . Actualmente, existen 1.503 ejemplares en el catálogo. Estos árboles forman parte de un conjunto de elementos, presente en todo el territorio, que se conoce como infraestructura verde.

¿Qué es la infraestructura verde?

Si hablamos de infraestructura, en general tendemos a pensar en redes de transporte, visualizamos carreteras, vías de ferrocarril o aeropuertos. Al hablar de infraestructura verde, nos estamos refiriendo a un conjunto de elementos naturales, que funcionan como una red de puntos, más o menos conectados, y que nos proporcionan servicios que, de otra manera, nos sería difícil conseguir. Contrariamente a la infraestructura gris, que generalmente tienen un fin único y monoespecífico, la infraestructura verde  nos provee de una serie de servicios ambientales a todas las personas. Para visualizar ejemplos de infraestructura verde, pensemos en parques y jardines de nuestras ciudades y pueblos, como el jardín del Túria, el Parque de Cabecera o la impagable Albufera de València. Pero también pensemos en los campos agrícolas que envuelven la ciudad, la red de acequias, paredes verdes en algunos edificios o en el bosque del Saler.

Valor social y ambiental de la infraestructura verde

Los árboles monumentales, pero también el resto de elementos vegetales (desde los campos de arroz, a las praderas, bosque, sistemas dunares o parques urbanos) son las piezas clave del mosaico que es una infraestructura verde.

A nivel ambiental, estos elementos permiten  regenerar el aire que respiramos, reteniendo contaminantes y mejorando la calidad del aire de la ciudad. Se encargan de filtrar el agua al subsuelo, recargando acuíferos y evitando que el suelo se erosione. Además, son el hábitat de especies que convierten a la región mediterránea en una de las más diversas. Y cuanto más diverso, más rico es un ecosistema. Además, esta infraestructura nos permite mitigar los efectos del cambio climático: frenan las avenidas e inundaciones, almacenan carbono, reducen la temperatura en la ciudad (el efecto isla de calor) y refuerzan los ecosistemas. Esto tiene consecuencia directa en el impacto social que percibimos. La infraestructura verde mejora la salud y el bienestar en las ciudades. Bien gestionadas, aportan valor y generan puestos de trabajo, mejorando además el atractivo de nuestro territorio, lo que redunda en beneficios para el turismo y el ocio.

Es importante destacar que, por sí misma, para ser eficaz, la infraestructura verde debe integrarse en una red, estar interconectada. Por eso no hablamos de espacios o manchas verdes, sino de un conjunto de piezas que, como en un puzzle, adquieren sentido al estar unidas. Por sí sólo, los parques de la ciudad, como los referidos anteriormente, forman parte de una infraestructura porque están conectados entre ellos y, a su vez, con elementos de mayor impacto. En el caso de la ciudad de Valencia, pensemos, por ejemplo, cómo de norte a sur encontramos la huerta del norte, la franja litoral, el parque del antiguo cauce del río Túria, y la Albufera de Valencia. Si pensamos en esta red, es entonces cuando la infraestructura verde, bien gestionada, resulta efectiva para absorber avenidas, depurar el aire, reducir la temperatura dentro de la ciudad u ofrecer servicios de ocio natural más atractivo para la ciudadanía.

Nuestros museos sin paredes

Dicho esto, tendemos a pensar en obras de arte como piezas de museos.. En una ciudad como Valencia, tenemos diferentes museos que acogen piezas únicas: el Museo de Bellas Artes acoge colecciones con obras de artes anteriores al gótico hasta nuestros días. El IVAM nos acerca al arte contemporáneo o el Muvim, que  nos trae la modernidad y el diseño. Éstos serían tres ejemplos de los múltiples espacios que sirven para poner de relieve elementos que tienen un valor más allá de la propia obra, más allá del soporte artístico.

Algunos los tenemos fácilmente localizables, como los que habitan el Jardí Botànic de la Universitat de València, Viveros o el Jardín del Túria. Otros los podemos encontrar repartidos por la ciudad, como los ficus de la Alameda o del Parterre (Ficus macrophylla), el Palmito (Chamaerops humilis) de la Plaza del Ayuntamiento (junto a la fuente) o las tres palmeras (Phoenix dactylifera) junto a la Plaza de España.   Muchos de los ejemplares pueden ser fácilmente identificados gracias a unas fichas, colocadas en los propios troncos e incluso existen recorridos propios, como el de los Jardines del Real (conocido como Viveros) o alguno de los jardines históricos de la ciudad.

Por eso, la próxima vez que paseemos por las calles, os propongo que veamos nuestra infraestructura verde como un museo sin paredes. Un museo lleno de árboles monumentales, piezas históricas verdes, que habitan en nuestra ciudad y que, sin embargo, no gozan del mismo reconocimiento o de la misma proyección.

¿Qué significan los símbolos en la base de los envases de vidrio?

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Como consumidores, estamos acostumbrados a encontrar información sobre los productos que adquirimos en las etiquetas que los acompañan.

En el caso de los envases de vidrio, además de la propia etiqueta, el envase en sí a veces nos puede proporcionar información (en este caso, mayoritariamente sobre el envase en sí y no sobre su contenido).

Así, si nos fijamos en la base de los envases y botellas de vidrio, lo primero que llama la atención son una serie de puntos. Estos puntos son un método de trazabilidad para saber el origen del envase y poder asegurar su calidad. Junto con esos puntos, nos podemos encontrar también la capacidad del envase u otras características técnicas, como el grosor. Otros fabricantes incluyen también el año de fabricación, o la identificación del molde que se utilizó.

Por último, es común encontrar una referencia al fabricante del envase, en forma de acrónimo o logo/símbolo. Algunos ejemplos serían:

– BA Glass (*) marca sus envases con BAX, donde X es un número.

– Owens-Illinois (*) señala sus envases con O-I.

– Verallia (*) diferencia sus envases con un hexágono o con “VI” dentro de un cuadrado.

– Vidrala (*) se identifica con una V.

– Vetropack usa como símbolo un trébol de 3 hojas.

– Ardagh Glass incluye en sus envases la letra omega boca arriba, ¿y quizá también las iniciales AG?.

– Santos Barosa utiliza las letras SB.

(*) Fabricante con plantas en España, y asociado a ANFEVI, Asociación Nacional de Fabricantes de Envases de Vidrio.

Hay otras marcas y símbolos que no son tan evidentes. Por ejemplo, ¿nos ayudas con la identificación de los siguientes envases?.

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Más información:

Guía de Owens-Illinois: “How to read a glass bottle?

Sitio web con una recopilación histórica de las marcas en los envases de vidrio: https://www.glassbottlemarks.com

La RS a debate. Futura Ley de Fomento

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CIMAS forma parte del grupo RSC en Acción,  plataforma valenciana que aglutina empresas, entidades sociales y organizaciones sin ánimo de lucro y que trabaja en red para promover la corresponsabilidad social en la Comunitat Valenciana.

El próximo día 31 de marzo se celebra  en Valencia la Jornada “La RS a Debate. Futura Ley de Fomento Comunitat Valenciana”, una iniciativa co-organizada por el Grupo RSC en Acción de Valencia, la Mesa de RSC de Castellón, la Mesa de Igualdad de Alicante y la Conselleria de Transparencia, Responsabilidad social i Participació de la Generalitat Valenciana.

La jornada pretende invitar a todas las partes interesadas (empresas, ONG, sindicatos, Medios de Comunicación, Universidades, administraciones públicas, etc.) a debatir sobre la promoción de una cultura más responsable y sostenible.

La Responsabilidad Social está viviendo un momento crucial en la Comunitat Valenciana, gracias al impulso que le está dando la Generalitat a través de la redacción de la futura Ley de Fomento de la RS. Sin embargo, para que la gestación de esta Ley y su futura reglamentación integre el valor de la participación de los Grupos de Interés, es imprescindible que todos y todas nos involucremos en un diálogo activo y crítico en el que debatamos sobre las visiones, expectativas y compromisos de cada uno de los agentes sociales.

Por ello, planteamos esta Jornada como un espacio abierto que nos permita conocer más a fondo los contenidos de la futura Ley, así como plantear preguntas, conocer buenas prácticas, realizar propuestas, intercambiar ideas e iniciar sinergias con las que construir conjuntamente la Responsabilidad Social en la Comunitat Valenciana.

Os invitamos a participar, para ello, puedes inscribirte en  https://goo.gl/WzO6E2

CIMAS en la 8ª Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles

Conferencia Europea

El pasado 27 de abril, Bilbao acogió la 8ª Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles. Durante tres días, la ciudad ha acogido a más de 800 representantes de gobiernos locales y regionales, instituciones europeas e internacionales, organizaciones, miembros de la comunidad científica, sector privado y  sociedad civil. Todos ellos intercambiaron experiencias y debatieron sobre la necesidad de actuar por parte de los gobiernos locales para cambiar las prácticas insostenibles y dar una nueva forma al futuro de Europa. La Conferencia tiene como referencia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y el Acuerdo de París.

Conferencia Europea 2El primer día fue firmada la Declaración Vasca. Tras los logros de la Carta de Aalborg (1994) y los Compromisos de Aalborg (2004), la Declaración hace hincapié en la necesidad para los líderes locales de buscar maneras innovadoras de implicar a la sociedad civil con el objetivo de superar los retos económicos, medioambientales y sociales. Al mismo tiempo, subraya la importancia de encontrar soluciones sostenibles que aporten valor económico para beneficio de la población local.

Entre otros, la declaración reconoce la necesidad de acciones transformadoras para “descarbonizar” el sistema energético, configurar patrones de movilidad urbana sostenible, reducir la explotación de espacios naturales, proteger y mejorar los servicios de los ecosistemas y la biodiversidad, proteger los recursos hídricos y la calidad del aire, adaptarse al cambio climático, mejorar los espacios públicos, proveer viviendas adecuadas ó garantizar la inclusión social.

Para conseguir estos objetivos, la Declaración Vasca fija un total de 15 vías que permiten avanzar hacia una Europa inclusiva y habitable. El documento propone la estimulación de las cadenas de valor locales, la puesta en marcha de enfoques innovadores sobre financiación y el progreso hacia una economía circular. En cuanto a la transformación tecnológica, la Declaración Vasca pone de manifiesto la importancia de utilizar tecnologías inteligentes, de integrar la contratación pública como una herramienta de gran valor y la utilización de estándares open-data.

Desde CIMAS estuvimos presentes en toda la conferencia, tiempo durante el cual tuvimos ocasión de conocer ejemplos de gestión urbana interesantes, escuchar a ponentes de primer nivel y, en definitiva, seguir aprendiendo sobre nuevas formas de hacer más sostenible la vida en los pueblos y ciudades.

La economía circular aplicada a los residuos de construcción y demolición (RCDs) generados en la Comunidad Autónoma del País Vasco

El Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno Vasco, al que CIMAS apoya en el proyecto de cierre del ciclo de los residuos de construcción y demolición (RCDs), pretende establecer estrategias a nivel comarcal para contribuir a la economía circular mediante el cierre del ciclo RCD.

Dos ayuntamientos, dos gestores y dos promotores/constructores son los agentes seleccionados en cada una de las dos comarcas preseleccionadas por Territorio Histórico (Cuadrilla de Agurain, Cuadrilla de Aiara, Reserva de la Biosfera de Urdabai, Comarca de municipios del sureste de Bilbao, Donostialdea, Debagoinea). La primera fase la constituye las reuniones individuales con estos agentes con el fin de elaborar una  Hoja de Ruta Individual para cada agente en donde se identifiquen necesidades y compromisos, posteriormente se convocará en reunión colectivas a los agentes pertenecientes a cada una de las comarcas para poner en común y valorarlos resultados de las reuniones individuales y definir entre todos los agentes el documento de la Estrategia Comarcal de cierre del ciclo de los RCDs en la CAPV.

Los objetivos de la Estrategia Comarcal son los siguientes:

  •  Concienciar sobre el problema.
  • Dar a conocer que una correcta gestión de los RCD en las obras supone ventajas económicas y ambientales.
  • Asesorar sobre la correcta implantación de los instrumentos de apoyo que la Administración pone a disposición, y que puedan ser útiles en cada caso.
  • Establecer conexiones entre los servicios, productos y agentes de cada comarca.
  • Identificar las necesidades a dirigir por otros agentes para el cierre del ciclo de los RCD.
  • Determinar los compromisos que debe adquirir cada parte para lograr dicho cierre.
  • Definir la Estrategia Comarcal a seguir por todos los agentes implicados.

El objetivo final después de esta experiencia piloto, es poder replicar el trabajo a todas las comarcas del País Vasco mediante las conclusiones obtenidas en esta Estrategia Comarcal.

Puede leer aquí el artículo completo redactado por Mónica Mañueco, Socia-responsable de proyectos de CIMAS, en  la  revista EXCAVE.

¿Cómo ayuda el medio ambiente a tu salud?

El 7 de abril de 2016, la OMS conmemora el Día Mundial de la Salud. Si bien en esta ocasión se presta especial atención a la diabetes, desde CIMAS creemos que es un buen día para recordar cómo la calidad del medio ambiente puede ser determinante para una buena salud. En su nueva definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la ONU ha explicitado la necesidad de hacer efectiva la salud como derecho universal. Así, el objetivo 3, aboga por garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. Bajo este concepto, la Organización apuesta por hacer del desarrollo sostenible la manera de garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos, a cualquier edad. 

En las últimas décadas, gracias al trabajo de entidades tanto públicas como privadas, organizaciones y ciudadanía, el nivel de calidad y el estado del medio ambiente ha mejorado notablemente, especialmente en los países desarrollados. De este modo hemos podido ver como los proyectos ambientales llevados a cabo en nuestras ciudades, puertos y espacios públicos, entre otras áreas, han tenido una influencia directa o indirecta con los distintos determinantes de la salud. Esta mejora se ha manifestado de forma especial con factores ambientales (como la calidad del aire, del agua, del suelo, los niveles de ruido, el paisaje urbano, hábitats naturales y biodiversidad, emisiones de CO2 y cambio climático); factores sociales(como el contacto y la cohesión social, la accesibilidad, las oportunidades de educación y formación ambiental o la creación de empleo verde) y con otros aspectos relacionados con los estilos de vida (como la dieta, el ejercicio y la actividad física). Aunque en muchos casos no veamos claramente la contribución en los determinantes de la salud, están ahí y es necesario resaltarlos de cara al resto de agentes y en especial a la ciudadanía. Cabe destacar que no es necesario pensar en proyectos ambientales complejos ni en inversiones significativas, basta con relacionar las iniciativas de carácter ambiental o social con la posible influencia con los determinantes de la salud. 

Sirva como ejemplo la relevancia de la infraestructura verde* de nuestro entorno (por ejemplo, parques, jardines, corredores vegetales, sendas). Hay relevantes evidencias científicas que han demostrado el impacto positivo de la infraestructura verde. También con implicaciones en la salud comunitaria y en la economía. Como indica la experta en ecología humana de la Universidad de Cornell de New York, Nancy Wells, la naturaleza funciona como un “colchón que modera las disfunciones en la salud”.

Otras evidencias reflejan que con una mayor representación de los espacios verdes disminuyen los riesgos de enfermedades. Además, estos espacios permiten una mayor interacción y cohesión social en las poblaciones urbanas. Por todo ello, podemos afirmar que existe una correlación positiva entre la existencia de una infraestructura verde y determinados beneficios para la salud de la ciudadanía que la disfruta.

Factores como la exposición a los contaminantes, las vías de exposición, la movilidad o el estado atmosférico pueden influir de diferente manera sobre la aparición de problemas en la salud. Son estos factores los que deberíamos de considerar a la hora de llevar a cabo iniciativas ambientales en nuestro entorno. Por ello, es recomendable tener en cuenta criterios o recomendaciones a considerar en el diseño y planificación de los proyectos o iniciativas con el fin de promover la salud y bienestar de la población (ejemplo selección de especias a utilizar, ubicación del mobiliario urbano, accesibilidad, factores de riesgo en la salud y posible impacto positivo/negativo). También resulta imprescindible la coordinación y el trabajo de todos los actores con implicación en la gestión del entorno, a fin de poner en marcha políticas activas y concretas de promoción de un medio ambiente de calidad, como mecanismo para mejorar, en último término, la salud de la ciudadanía.

*El término Infraestructura verde o ecológica hace referencia al sistema natural que da soporte a la vida y, en un entorno urbano, se integra junto a otras infraestructuras de la ciudad. Contribuye a la mitigación de los impactos ambientales y proporciona importantes servicios ecosistémicos. Esta infraestructura se conforma a partir de los espacios naturalizados interiores y periféricos, los parques y jardines más urbanizados, los corredores vegetales y arboledas en alineación…(públicos o privados). Ofrecen, al conjunto de la ciudad, diferentes servicios ecológicos, ambientales, sociales y económicos.

Contaminantes emergentes

Hasta ahora, en materia de gestión de residuos, el ciudadano tenía claros cuáles eran los grandes problemas y cómo ponerles remedio. Pero, en los últimos años, están apareciendo nuevas tendencias que ponen el foco sobre la contaminación difusa, en pequeñas cantidades, que se generan diariamente. Son los contaminantes emergentes. Nos referimos a los elementos contaminantes que se encuentran en vertidos domésticos y residuos generados en las áreas urbanas. Se llaman así por su reciente identificación, por su novedad y por su grado de dispersión; ya que presentan niveles de detección impensables hace unos años (de, incluso, nanogramos por litro).

Y, si son tan escasos y dispersos, ¿cuál es el problema?  En la mayoría de casos, el carácter emergente hace que sean contaminantes no regulados y de los que se desconocen sus efectos, por lo que es difícil predecir sus consecuencias sobre la salud o el medio ambiente.

¿Qué responsabilidad tiene el ciudadano? Si pensamos en el origen (medicinas caducadas, detergentes, restos de comida, aceites, drogas, productos de cuidado personal, toallitas higiénicas…) queda claro que el remedio también ha de provenir del ciudadano.

Y es este último origen, las toallitas domésticas, sobre el que se ha iniciado una campaña de concienciación ciudadana. Por poner cifras: en Euskadi se vierten todos los años por el inodoro más de 2.400 toneladas de toallitas higiénicas. Estas toallitas no se disuelven con la suficiente rapidez como para desintegrarse antes de llegar a la depuradora de aguas. La consecuencia son graves atascos y averías en la red de saneamiento que conllevan un sobrecoste anual de 1 millón de euros en reparaciones.

Tanto para evitar la contaminación que producen, como para concienciar sobre los costes que derivan de uso, se ha lanzado la campaña #Noalimentesalmonstruo. De hecho es una de las primeras iniciativas conjuntas que los organismos gestores de la red de saneamiento en el ámbito de la CAPV y el Gobierno vasco promueven en aras de concienciar a la ciudadanía.  Se trata de una iniciativa promovida por la Red de Entidades Públicas de aguas de Euskadi y coordinada por Aclima, a través de la cual se alerta a la ciudadanía sobre las consecuencias de tirar al inodoro las toallitas húmedas e higiénicas. Al mismo tiempo, se conciencia sobre el impacto de la contaminación que generan y se promueven hábitos responsables.

En próximos post continuaremos informando sobre noticias, datos y experiencias en torno a los contaminantes emergentes y cómo promover hábitos más respetuosos con el medio ambiente. La actualidad de la campaña se puede seguir a través de las redes sociales y en la web http://munstrowc.eus/

¿Qué valores límite de emisión a la atmósfera son de aplicación a mi instalación?

Muchos son los clientes que se dirigen a CIMAS con esa pregunta: ¿qué valores límite de emisión a la atmósfera tengo que cumplir? Y la respuesta no es ni fácil ni inmediata.

Con la entrada en vigor de la Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera (desarrollada por el Real Decreto 100/2011, de 28 de enero, por el que se actualiza el catálogo de actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera y se establecen las disposiciones básicas para su aplicación), dejamos atrás la antigua normativa que sí establecía unos valores de emisión genéricos, por tipos de actividades. Seguro que todo el mundo ha oído hablar en alguna ocasión del “famoso” Decreto 833/1975, de 6 de febrero, por el que se desarrolla la Ley 38/1972, de 22 de protección del ambiente atmosférico.

Ahora, sin norma básica estatal que establezca unos valores de referencia, son las Comunidades Autónomas las que en el proceso de Notificación o Autorización de las instalaciones potencialmente contaminantes de la atmósfera establecen no sólo los valores límite de emisión que se tienen que respetar, si no también el plan de vigilancia que aplicar a esas instalaciones (qué y cada cuánto tengo que medir).

Ante esta situación, de nuevo el cliente insiste, ¿y qué valores límite me van a obligar a cumplir?. La pregunta tiene su lógica en la fase de diseño de una instalación, donde hay que preveer (y presupuestar) tanto las medidas correctoras (filtros, scrubbers), como cuánto me va a suponer el ejecutar el plan de vigilancia que se imponga a la instalación.

Para orientar al cliente con este problema, desde CIMAS optamos por varias soluciones:

  1.  Contactar con la Administración. A veces se da la situación de una instalación igual o similar a la planteada, y conocer las condiciones que se han impuesto a esa instalación puede orientarnos.
  2. Tirar de normativa de otras comunidades o regiones. En este caso, tenemos el caso de Navarra que en 2002 se “atrevió” a regular unos valores de emisión a la atmósfera por categorías de actividades en el Decreto Foral 6/2002, de 14 de enero, por el que se establecen las condiciones aplicables a la implantación y funcionamiento de las actividades susceptibles de emitir contaminantes a la atmósfera.
  3. Como última opción, está el recurrir a la normativa o directrices europeas. En este ámbito, son principalmente dos las referencias a las que podemos recurrir:

En CIMAS tenemos experiencia en procesos de Autorización y Notificación de instalaciones potencialmente contaminantes de la atmósfera, así como en aplicación del Decreto 278/2011, de 27 de diciembre, por el que se regulan las instalaciones en las que se desarrollen actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera.

Si necesitas ayuda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

El aire que respiramos, ¿está limpio?

Jaume Fons – @jaumecologist

Consultor senior en RSE y Sostenibilidad

Cimas Innovación y Medio Ambiente  – @cimasinnovacion

 

La contaminación atmosférica se ha convertido en uno de los problemas  más graves a los que se tendrán que enfrentar los gestores de las ciudades en los próximos años. De hecho, según un estudio de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), es la responsable de más de 430.000 muertes prematuras en Europa.

Las ciudades están llamadas a ser los lugares de mayor densidad de población, a tenor de la evolución reciente y por las perspectivas demográficas de futuro. Son puntos en el territorio que aglutinan, en poca superficie, una gran cantidad de actividad humana. Esto hace necesario un suministro constante de energía, alimentos y recursos naturales; junto con necesidades en materia de recogida de residuos, limpieza o transporte.

Éste último es uno de los mayores responsables de los niveles de contaminación que se registran en las ciudades. Los contaminantes que afectan en mayor grado a la salud humana son las partículas en suspensión (PM), el ozono troposférico (O3) y el dióxido de nitrógeno (NO2).

Es innegable que, en las últimas décadas, la industria del automóvil y la logística han hecho avances significativos en reducir las emisiones contaminantes asociadas al transporte de personas y mercancías, pero todavía hoy se dan situaciones de alarma sanitaria ante episodios de elevada contaminación. No es casual que un tercio de los españoles respire aire contaminado.

«A pesar de las mejoras continuas en las últimas décadas, la contaminación atmosférica sigue afectando a la salud general de los europeos, mermando su calidad de vida y su esperanza de vida», ha afirmado el Director Ejecutivo de la AEMA, Hans Bruyninckx. «También tiene un considerable impacto económico, al aumentar los costes médicos y reducir la productividad por los días de trabajo que se pierden en todos los sectores».

Un problema añadido que dificulta la sensibilización hacia éste problema es que este tipo de contaminación no es tan visible como otras. A diferencia de un río contaminado o un vertido, la contaminación atmosférica pasa desapercibida para la mayoría de la población, lo que reduce la percepción del problema y, por tanto, minimiza la adopción de cambios en los hábitos contaminantes. En 2013, el eurobarómetro recogía que el 87 % de los ciudadanos europeos se mostraba convencido de que no se hace lo suficiente para atajar la contaminación atmosférica.

¿Qué se puede hacer para actuar frente a este problema? Apuntaban como solución, además de que la industria y los productores  de energía adopten medidas suficientes,  reducir el uso del automóvil y sustituir los viejos aparatos en las casas por otros más eficientes.  Siete de cada diez europeos se declara insatisfecho con lo que hacen sus gobiernos para que el aire sea respirable. Fuera de las ciudades, también hay trabajo por hacer, fomentando, por ejemplo, medidas para reducir la utilización de nitrógeno en la alimentación animal y los abonos.

En definitiva, parece claro que ante un problema difuso se requieren múltiples soluciones; por lo que la reducción de la contaminación atmosférica sólo será posible desde una actuación coordinada que implique a la industria, las administraciones públicas y la sociedad civil.