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#juevesostenible | Reto 2018: #juevesinplástico

Como cada inicio de año, es el momento de plantearse retos y objetivos nuevos. Hacer más ejercicio, estudiar algún idioma o visitar lugares nuevos figuran entre los objetivos que a todos nos gusta alcanzar. Pero uno suele aparecer en todas las listas: hacer dieta. En este caso, os propongo una dieta diferente. No se trata de modificar los hábitos alimentarios. La dieta de 2018 será una dieta que ayudará no sólo a quien la practica, sino también al resto de personas y, lo que es más importante, al resto del planeta. Te propongo la dieta sin plástico.

¿Por qué poner al plástico a dieta?

Según Seas at risk, las españolas y españoles consumimos 60.207 millones de productos de plástico de un solo uso al año. Eso supone 1293 productos* al año, 3 cada día que sólo utilizaremos una vez, y serán desechados. Las cifras no dejan lugar a la imaginación: consumimos 3.500 millones son botellas de bebida, 207 millones de envases desechables ó 5.000 millones pajitas para bebidas

Otra cuestión que deberíamos plantearnos no es sólo si cuanto consumimos, sino cuánto plástico se produce. Jenna Jambeck, ingeniera medioambiental de la Universidad de Georgia, estudia la problemática asociada a los desechos plásticos.  A través del primer análisis global de todos los plásticos  fabricados y de su destino, se ha concluido que de los 8.300 millones de toneladas que se han producido, 6.300 se han convertido en desechos plásticos. Y el problema añadido es que sólo el 9% han sido reciclados.  La mayor parte, el 79%, se está acumulando en vertederos o deteriorándose en entornos naturales como basura. O lo que es lo mismo: en algún momento, gran parte de estos desechos acaba en mares y océanos, el «sumidero final».

Si las tendencias actuales persisten, para 2050 habrá 12 millones de toneladas de plástico en los vertederos. Esta cantidad equivale a 35.000 veces el peso del Empire State.

 ¿Por qué este reto?

Por eso, si hay que para empezar este 2018 con un reto, propongo que éste sea el de los #juevesinplástico. Cada primer jueves de mes, en la sección del programa #LasDoce, en Mediteradio FM, centraremos el tema del debate en torno al plástico, para crear conciencia sobre cuánto consumimos y aportar ideas fáciles y realizables para reducir  minimizar el consumo de plástico.

Alrededor de este hastag, #juevesinplástico, tendremos ocasión de hablar de cuestiones relacionadas como son los microplásticos, SDDR, hábitos y modelos de consumo, economía circular…. Todo desde una perspectiva cercana, para que todas las personas aprendan cómo podemos cambiar nuestro impacto en el entorno. En definitiva, se trata de ser conscientes que nuestros hábitos diarios de consumo, higiene, limpieza… tienen un impacto sobre el medio y podemos reducirlo con gestos cotidianos.

 ¿Por dónde empezar?

Un  gesto diario que todas y todos realizamos es beber agua. Dependiendo de la zona del país en la que nos encontremos, es más habitual consumirla directamente del grifo o comprarla embotellada. Según las estadísticas, cada persona en España consume casi 61 litros por persona y año. En total, de abril de 2016 a mayo de 2017, la compra ha aumentado en un 4.2% superando los 2.600 millones de litros, por valor de casi 560 millones de euros, respecto al periodo anual anterior.

Desde el punto de vista económico,  por el precio de una garrafa de 5 litros en cualquier supermercado (considerando un precio medio de entre 1 y 1,87 euros) obtendremos en el grifo de casa una cantidad de, aproximadamente, unos 1.000 litros. Y todo ello sin desplazarnos, cargar peso o desechar plástico.

Además de las emisiones asociadas al transporte y centrándonos en el material, según la Fundación Ellen MacArthur, 72% de los envases de plástico no se recuperan: una tercera parte son abandonados en el entorno y un 14% acaban en los hornos de las incineradoras. En resumen, sólo el 2% del plástico que se fabrica vuelve a cerrar el ciclo.

Hablemos del #aguadegrifo

El martes 4 de marzo de 2014, San Francisco se convirtió en la primera ciudad del mundo en prohibir la venta de agua embotellada en lugares públicos. Desde París o Nueva York, a Cádiz, Ciudad Real, Donostia, Pamplona, Córdoba, Gijón, Bilbao… diferentes ciudades españolas han puesto en marcha iniciativas para reducir el consumo de agua embotellada y potenciar el consumo de agua del grifo ( por ejemplo, jarras en los restaurantes que ofrecen el agua gratis, acceso gratuito al agua potable en los centros educativos, lugares públicos y centros de ocio infantil, ó dispensadores en edificios públicos y universidades) Un agua que se somete a controles y analíticas exhaustivas, de manera que el agua que sale del grifo cumple con todos los parámetros que exige la ley.

Por eso, el primer rato del #juevesinplástico es hacernos con una botella rellenable. Materiales como el vidrio, el acero o aluminio te van a permitir seguir consumiendo agua sin tener que consumir plástico. En la actualidad existen botellas reutilizables de diferentes capacidades, materiales y diseños; por lo que no será difícil encontrar una que se adapte a nuestras necesidades. Llévala contigo en el bolso, en la mochila de los hijos o en la cartera. No sólo reducirás el impacto asociado al hábito de beber agua, sino que darás ejemplo de cómo adoptar un hábito de consumo más sostenible.

Y tú, ¿te apuntas a la nueva dieta de 2018?

 *Estimación:  60.207.000.000 millones de productos de plástico / Población España (INE, 01/07/2017): 46.549.045 millones = 1293,4 productos por persona al año

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Beneficios externos de una estrategia de RSE

Con la llegada de Internet nos movemos en un mundo cada vez más interconectado, en donde la competencia es mayor. Por otro lado, el consumidor de hoy ha cambiado mucho. Además de comprar de una manera diferente, también se interesa más por temas sociales y medioambientales. Esto supone, un nuevo reto para las empresas, las cuales deben saber incorporar atributos éticos a sus productos para así ofrecer un valor añadido al consumidor.

Por todo ello diferenciase resulta más importante que nunca. Una de las maneras de hacerlo es aplicando una estrategia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) con la que se consigue además, una serie de beneficios externos para la empresa que vamos a explicar a continuación:

  • Sirve para posicionar la marca y diferenciarse.
  • Se asocia la imagen de marca con temas sociales y medioambientales.
  • Aumenta la notoriedad.
  • Mejora la relación con el entorno (nuevas estrategias de comunicación , atracción de medios y instituciones).
  • Se incrementa la influencia de la empresa en la sociedad.