Beneficios de una economía más circular

Vivimos en una sociedad plenamente consumista en la que producir, usar y tirar ha sido el modo operante a lo largo de mucho tiempo. Sin embargo, en la actualidad, este sistema está cayendo por su propio peso. Estamos por tanto, ante la oportunidad de hacer las cosas de una manera diferente. Una de las vías para ese cambio es lo que se conoce como economía circular.

La economía circular es un concepto económico que se incluye en el marco del desarrollo sostenible. Se trata de implementar una nueva economía no lineal, basada en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

Este nuevo sistema se sostiene a partir de las tres «erres» (reducir, reusar y reciclar). El objetivo que se busca es que tanto las empresas como los particulares intenten aprovechar al máximo los recursos existentes en el flujo económico. Por tanto, la economía circular presenta una serie de beneficios que vamos a resumir a continuación:

  • Se minimizan los os impactos ambientales.
  • Las empresas reducen costes y se vuelven más competitivas.
  • Mejor capacidad para sobreponerse a situaciones de crisis económicas como la actual.
  • Los puestos de trabajo se generan a nivel local y son de mayor calidad.
  • Un aumento de puestos de trabajo en el sector de la manufacturación y la «economía verde».

Las ventajas del compostaje

Desde 1950 la población ha crecido desde los 2.500 millones de habitantes a los más de 7.000 millones actuales. Esto supone que tanto por recursos como por materias primas existan problemas en  términos de sostenibilidad. Por ese motivo, es el momento de poner las cartas sobre la mesa y buscar alternativas. Una de ellas es el compostaje.

Tanto las empresas e instituciones generan grandes cantidades de residuos urbanos y asimilables. Una de las formas para sacarle más partido a estos residuos es mediante el compostaje de la fracción orgánica, que es la mayor fracción, por encima del 40% del total. Es necesario previamente establecer fórmulas para la recogida separada y la logística de retirada.

El compost tiene grandes ventajas las cuales vamos a enumerar a continuación:

  • Se cierra el ciclo de la materia orgánica y no necesariamente en el propio entorno donde se genera el residuo.
  • Se reciclan recursos naturales que son cada vez más indispensables.
  • El compost se puede utilizar en la fabricación de sustratos y enmiendas del suelo, que son productos con gran demanda en muchas zonas.
  • Se reducen los residuos  urbanos que se destinan a vertederos y las emisiones que afectan al cambio climático.
  • La tierra aumenta la productividad sin químicos, lo que evita problemas de contaminación.
  • Supone un ahorro para los ayuntamientos en el gasto de recogida y gestión de los residuos urbanos.

Por último, no podemos olvidar que gran parte de los residuos que se generan en el planeta son de origen orgánico. Por eso el compostaje aún adquiere mayor importancia.

Beneficios externos de una estrategia de RSE

Con la llegada de Internet nos movemos en un mundo cada vez más interconectado, en donde la competencia es mayor. Por otro lado, el consumidor de hoy ha cambiado mucho. Además de comprar de una manera diferente, también se interesa más por temas sociales y medioambientales. Esto supone, un nuevo reto para las empresas, las cuales deben saber incorporar atributos éticos a sus productos para así ofrecer un valor añadido al consumidor.

Por todo ello diferenciase resulta más importante que nunca. Una de las maneras de hacerlo es aplicando una estrategia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) con la que se consigue además, una serie de beneficios externos para la empresa que vamos a explicar a continuación:

  • Sirve para posicionar la marca y diferenciarse.
  • Se asocia la imagen de marca con temas sociales y medioambientales.
  • Aumenta la notoriedad.
  • Mejora la relación con el entorno (nuevas estrategias de comunicación , atracción de medios y instituciones).
  • Se incrementa la influencia de la empresa en la sociedad.

RETOS Y DESAFÍOS EN CUESTIONES AMBIENTALES

(Publicado originalmente el 5 de junio de 2014 en reseteando.org)

Hace unas semanas, hablando sobre la importancia de gestionar los impactos ambientales y la necesidad de medirlos, un alumno me planteaba una cuestión: para qué servía la gestión ambiental y ‘todo eso’. En mi respuesta intenté hacerle ver el caso contrario: qué ocurre cuando no se controlan esos aspectos ambientales; cuando una actividad industrial trabaja sin tener en cuenta temas como la gestión de sus residuos, las emisiones atmosféricas nocivas o el consumo de agua. En ocasiones resulta más ilustrativo pensar qué ocurre cuando las cosas no se hacen bien. Enseguida se obtiene la imagen que responde a la cuestión inicial.

Quizás sea deformación profesional o quizá sea que pertenezco a esa generación a la que le enseñaron a empezar a valorar el medio ambiente por todo lo que aporta, por el papel indispensable que desempeña en el mantenimiento de la sociedad tal y como la conocemos. Por el motivo que sea, al regresar seguí dándole vueltas a la sorpresa que me causó que una persona todavía se cuestionase para que servía todo eso del medio ambiente.

Tal y como se plantea el futuro cercano, de nada servirá hablar de Responsabilidad Social sin profundizar en la necesidad de mejorar el comportamiento ambiental de las decisiones que tomamos. Me encanta oír hablar de ciudades inteligentes, pero no puedo evitar mostrarme escéptico cuando pienso si esas ciudades, per se, servirán de algo en un entorno más preocupado por llegar a fin de mes que de la Sosteniblidad. Y es que  los desafíos a los que se enfrenta el medio ambiente en la actualidad deben cubrir un doble reto: permitir volver al crecimiento sin descuidar la sostenibilidad.

Si reflexionamos sobre cómo hemos llegado hasta hoy, es verdad que se ha avanzado de forma generalizada en la mejora del nivel de sostenibilidad del país (pienso en términos de recogida selectiva, de calidad de las aguas y gestión de vertidos o de sensibilización ciudadana, por ejemplo) pero no se puede dar todo el trabajo por hecho, y menos en cuestiones ambientales.

No es necesario navegar entre grandes planes o estrategias bien intencionadas  que repiten continuamente lo importante que es ser sostenibles o responsables, para darse cuenta que el medio ambiente está ahí. Y lo mejor que podemos hacer es potenciarlo, activarlo, ponerlo en valor. Un ejemplo: España es el tercer país de la Unión Europea en superficie forestal arbolada. Intente, querido lector, recordar cuándo ha sido la última vez que se ha hablado a nivel político sobre todo el potencial que esta cifra representa. Al contrario, probablemente sea más fácil recordar los últimos incendios que se hayan producido, el despoblamiento rural de las últimas décadas o la falta de gestión y desaprovechamiento de todo ese potencial forestal. Ser responsables también es tener sentido común.

El medio ambiente no está en la televisión, ni en el resto de los medios de comunicación dirigidos al gran público ni tan siquiera, me atrevería a decir, en la calle. No preocupa, no ocupa espacio, no se percibe como relevante. Sí que preocupa la creación de empleo. Y es éste uno de los desafíos principales: poder conjugar la creación de empleo con la Sostenibilidad. Y para ello, el principal reto es lograr que, en España, se deje de ver el medio ambiente como gasto (el justo y necesario para cumplir la legislación en la materia)  y se contemple como inversión. Puedes fabricar tus propios muebles, cultivar tus propios tomates o incluso construir tu propia casa. Pero no transformes tú mismo la energía. Cuando se cambie el prisma y se piense en las energías renovables como creadoras de empleo y aliadas contra la dependencia energética de otros países, o cuando las corporaciones municipales realmente quieran plantear un transporte público que sea viable para la mayoría ciudadana como alternativa al vehículo privado, entonces, y sólo entonces, empezará el cambio.

Todo fin no justifica los medios, y en nombre de la Sosteniblidad del sistema se plantean acciones, a menudo cortoplacistas, que más bien ponen en cuestión la sostenibilidad  en vez de planificarla. Por supuesto que, si el presupuesto –por el motivo que sea- es más reducido, ello obliga a repensar el reparto. Pero no todo es cuestión de dinero. En muchas ocasiones se trata de pensar antes de invertir, conocer qué propuestas tienen los diferentes actores a la hora de poner en marcha una iniciativa, colaborar y sumar. Cuánto trabajo duplicado y triplicado se ha dado en este país por querer colgarse la medalla el primero; simplemente por no pararse escuchar a los que saben y a los que trabajan día a día con cuestiones de gran calado como la planificación territorial o el diseño de las ciudades, por ejemplo.

Sin ser pesimista e invitación a la reflexión conjunta hacia la búsqueda de resultado, es importante destacar que presente nos plantea algunos retos más globales, y por ello más complejos y difíciles de resolver que a buen seguro se intensificarán en el futuro:

_LA CONTAMINACIÓN INVISIBLE. Uno de los retos que mayor control implica será la reducción de los niveles de contaminación atmosférica existentes en las grandes ciudades. No es un tema menor, puesto que más del 90% de las grandes capitales del planeta respiran aire contaminado (más de la mitad superan 2,5 veces el nivel de contaminación recomendado por la OMS) Esta situación es especialmente preocupante en los países en vías de desarrollo, por lo que en muchos casos se cumple el hecho que pobreza y contaminación van unidos. El principal problema deriva del tráfico de las ciudades, especialmente de los óxidos de nitrógeno y las micropartículas. Teniendo en cuenta que más de la mitad de los 6.800 millones de personas que forman la población mundial vive ya en las ciudades, se puede decir que resulta urgente un planteamiento serio de las políticas de movilidad urbanas y de transporte.

_MENOS ES MÁS: DESMATERIALIZACIÓN. Ante un entorno que reitera la necesidad de volver a la senda del crecimiento y ante un planeta sobre-explotado, no cabe otra opción que avanzar hacia una economía que produzca más con menos materias primas. Nuestro país cada vez más ha potenciado el sector terciario, importando la gran mayoría de los recursos materiales y energéticos que consume. Eso nos hace más dependientes y más vulnerables. Desmaterializar es un reto que va ligado al de eficiencia (en el uso de materiales y energía) de manera que las empresas y demás organizaciones deberán innovar a lo largo de toda la cadena de valor para poder hacer real esta teoría. Ya existen casos que ponen de manifiesto esta idea: plataformas para compartir vehículos o los sistemas de alquiler de bicicletas que surgen en las ciudades cada vez más son la muestra de que re-pensar la forma de hacer las cosas es una buena manera de ahorrar recursos y ser más responsables también con el medio ambiente.

_DONDE COMEN DOS, COMEN TRES. Otro reto con impacto en el medio ambiente es el de la alimentación mundial y el acceso al agua potable. Que existan 340 millones de personas desnutridas y 840 millones de personas sobrealimentadas es el resultado de un fracaso en el comercio mundial y en el reparto de los alimentos[1]. Este desequilibrio, unido a la previsión de crecimiento de la población mundial, pone sobre la mesa la necesidad de que gobiernos, multinacionales y organizaciones sociales sean capaces de poner fin a esta situación. Alimentación y medio ambiente dependen mutuamente: alteraciones climáticas modifican los patrones de lluvias y seguías y con ello, los cultivos; provocando situaciones de hambrunas o escasez de agua. Todo ello mientras industrias y transporte continúan emitiendo gases de efecto invernadero para alimentar a los países desarrollados. El pez que se muerde la cola.

Estos tres ejemplos son grandes problemas que, como tales, requieren de una gran capacidad de actuación conjunta de muchos actores, a todos los niveles. Desde el más global al local. Es por ello necesaria tanto una actuación coordinada, como una mayor movilización ciudadana, que no deje en el olvido estas situaciones que se producen. Aprovechar la conectividad y las redes sociales de todo tipo, crear vínculos y comunicarse permitirán hacer visibles los problemas, detectar mejor las causas que los provocan y concienciar sobre su necesaria respuesta.

¿Qué papel juegan las empresas y su responsabilidad ante estos escenarios? Son agentes clave, por diversos motivos:

1.- Por el control directo que ejercen sobre aspectos ambientales como la reducción de residuos, las emisiones atmosféricas o el consumo de materias. En este sentido, cada vez cobrarán mayor importancia aspectos como la ecoinnovación aplicada al producto y su ciclo de vida, la economía circular (cómo convertir los residuos en nuevas materias primas para otros procesos) o el desarrollo de nuevos métodos de fabricación más eficientes.

2.- Las empresas también ejercen una labor de sensibilización hacia el ciudadano hacia los temas relacionados con la RSE. En una sociedad con un acceso mayor a la información, las empresas han de ser capaces de ampliar los valores que asocian a su producto, puesto que cada vez se les demandará un mayor compromiso ambiental y social. Este trabajo debe lograr que, en último término, los ciudadanos sean capaces de valorar estos aspectos e incluirlos en sus criterios de decisión y compra.

3.- Sin perder de vista la rentabilidad, las empresas deberán incrementar su acción social. Este compromiso con la sociedad no puede quedar en manos exclusivamente de los gobiernos, ya que en determinados países su acción o alcance puede ser claramente insuficiente. En estos casos, las empresas (especialmente las multinacionales) deberán velar por contribuir a satisfacer las necesidades sociales de esos países, logrando un compromiso real con el entorno.

En definitiva, como me preguntaba el alumno, todo esto del medio ambiente (y  por extensión, la Responsabilidad Social) debe servir para algo: para ser más felices y para vivir mejor. Ante la magnitud de estos retos, no será pequeña cualquier contribución que ayude a equilibrar esta balanza global y a eliminar presión sobre el entorno que nos acoge. Todo sumará en el logro común de mejorar nuestro medio ambiente.

Jaume Fons, Consultor Senior en CIMAS.



[1] Según datos de la FAO. www.fao.org

Responsabilidad Social

CIMAS cree firmemente que la Responsabilidad Social debe manifestarse como una forma de hacer negocio alineada con la cohesión social y la sostenibilidad del medio. CIMAS quiere que estas motivaciones básicas constituyan la base de su gestión, por ello desde hace tiempo, todo el equipo incorpora internamente los conceptos de la RSE como un verdadero modelo de desarrollo.


CIMAS contribuye activamente a hacer real la RSE, interiorizándola en nuestra forma de trabajar y a través de la participación de diferentes tipos de iniciativas:

Política Integrada de RSE y Código de Conducta

Manifestar el compromiso con los diferentes grupos de interés de la organización es clave para trabajar de una forma acorde a los intereses y necesidades del entorno. A través de la Política Integrada de Calidad, Medio Ambiente y RSE y del Código de conducta, CIMAS apuesta por vertebrar su acción sobre seis principios incuestionables:

  • Buen Gobiernos y Honestidad.
  • Calidad en el empleo.
  • Sostenibilidad.
  • Legalidad.
  • Innovación y liderazgo.
  • Comunicación y Transparencia.

Diagnóstico de RSE

Conocer para mejorar. Bajo esta premisa, se ha elaborado desde un punto de vista objetivo, una fotografía del posicionamiento en materia de RSE. El citado diagnóstico evalúa la acción de CIMAS en 6 áreas, todas ellas relacionadas con su desempeño en materia de RSE (área Ambiental, relación con la sociedad, prevención de Riesgos Laborales, área económica, área de personas y área de clientes).

En base a los resultados del diagnóstico y como forma de facilitar el establecimiento de pautas para un mejor y más eficiente compromiso hacia sus grupos de interés, la organización tiene implantado un Plan de Acción de Responsabilidad Social Corporativa en CIMAS.

Compromiso con la Sostenibilidad

Desde el origen, CIMAS tiene ha establecidos compromisos en materia de Calidad y Medio Ambiente, comprometiéndose a actuar como garante del sistema basado en la certificación según las normas UNE-EN-ISO 9001:2008 de calidad y UNE-EN-ISO 14001:2004 de medio ambiente.

Además, el compromiso por la mejora del entorno local queda plasmada en un Plan de Acción para la Sostenibilidad, que ha dado lugar a la adhesión de la oficina ubicada en Barcelona a Compromiso Ciudadano por la sostenibilidad 2012-2022 de esta localidad.

Este Compromiso integra diez objetivos alineados con las necesidades actuales de la sociedad en los diferentes ámbitos de la RSE: desde la calidad ambiental al buen gobierno, pasando por el bienestar de las personas, el progreso y el desarrollo, la acción ciudadana o el uso racional de los recursos. Como entidad firmante, CIMAS ha estado directamente implicada en la definición de las líneas de acción de algunos de los objetivos que estructuran el Compromiso. Es nuestra forma de querer ser parte activa del cambio, no sólo un espectador.

El propio Compromiso y la adhesión de CIMAS significan la culminación del interés y el empeño por ser un ejemplo de buenas prácticas y de gestión responsable a nivel local; de querer expresar la voluntad de no comprometer la sostenibilidad de las generaciones futuras.

Compromiso por el Futuro

Desde 2012, CIMAS es miembro de Forética, la red global de impulso a la RSE integrada por más de 200 socios. Con este paso, CIMAS consolida su apuesta por la RSE, posicionándose como una organización con capacidad para promover e innovar en la cultura de la Responsabilidad Social.

A través de la implicación y la participación conjunta con Forética, CIMAS puede continuar con el trabajo de desarrollo de proyectos que ayuden a otras organizaciones a mejorar en su gestión de una forma ética, comprometida con el entorno y adaptada a las necesidades que la sociedad demanda en cada momento.